En Paraguay, alumnos de un colegio elaboran Yerba Mate

Alumnos entre 11 a 18 años de un colegio agrícola de Curuguaty (Paraguay) producen yerba mate orgánica para el tereré, mate o cocido. La elaboración está a cargo de los estudiantes desde la siembra de la planta hasta el producto final, con la supervisión de tutores.

Tres o cuatro cosechas al año de yerba mate, más de 700 kilos en cada una, trabajada por jóvenes desde los 11 hasta los 18, aproximadamente, en una institución educativa es el tipo de noticias que demuestran lo que puede ofrecer esta generación de jóvenes, pues no todo el panorama es tan negativo.

Los paraguayos consumen la yerba mate diariamente en algún momento del día, ya sea en el cocido, en el desayuno o merienda; el mate, principalmente en el frío, y el tereré, que ya ha derribado las barreras de las estaciones, lugares y horarios.

Centro Educativo Familiar Agrícola (CEFA) es el nombre de la institución en la que se encuentran los jóvenes que procesan la yerba mate. El colegio funciona como internado, y todo el trabajo desde la plantación de la semilla es realizado por los alumnos, quienes llegaron hasta a la Expo de Mariano Roque Alonso para mostrar su trabajo.

En el CEFA se dedican a esta actividad 150 alumnos, con la supervisión del director, el acompañamiento de cinco instructores y voluntarios. También trabaja con ellos un padre, teniendo en cuenta que la casa de estudios es de la Congregación del Verbo Divino. Al año logran aproximadamente 4.000 kilos en sus tres o cuatro cosechas. A pesar de que tienen una buena presentación, el producto solo es comercializado dentro de la institución.

“Este trabajo es, principalmente, un aprendizaje para dejar también la idea de que se puede hacer un producto lindo cuidando a la naturaleza, sin usar químicos ni insecticidas; se utilizan técnicas orgánicas. Es mejor prevenir que curar. Buscamos evitar que las plantas se enfermen, porque si se enferman hay que ponerles una medicina. Insistimos en ese cuidado de la yerba y ese respeto al medio ambiente”, expresó Dylan Sánchez, uno de los voluntarios que trabajan en el proyecto.

La institución cuenta con más de 180 hectáreas, 150 de yerba mate. También cultiva banana y cuenta con apicultura, cuidado de animales. El resto es la infraestructura abarca las aulas y las habitaciones, según expresó la alumna Rebeca Riquelme (17).

Cuatro días y medio aproximadamente lleva el proceso desde la cosecha hasta la elaboración total. Trabajan en dos grupos, el de Iniciación Profesional Agropecuaria y el Bachiller Técnico Agropecuario, es decir que en la elaboración de yerba mate se encuentran involucrados estudiantes del séptimo grado al último año.

“El producto es cien por ciento orgánico, y el producto tiene un sabor que perdura, porque nosotros tenemos un tiempo de estacionamiento bastante largo, y eso hace que el sabor se desarrolle”, expresó Sánchez.

EL PROCESO

La elaboración es bastante minuciosa, y a continuación solo se realiza un resumen de los pasos más importantes:

Las hojas de la yerba mate se cortan con un machete o tijera muy filosa. La preparación de las hojas debe realizarse antes de las 24 horas de haber sido recogidas, para evitar su fermentación. Luego se realiza el sapecado, que consiste en la exposición de las hojas durante unos segundos ante la directa acción del fuego.

Posteriormente, se pasa al barbacuá, momento en el que se extienden las hojas sobre la parrilla en capa de 30 a 40 cm de espesor, y las exponen a entre 80 y 100 °C. Al culminar esta fase, se deja enfriar de 12 a 24 horas.

En el canchado la yerba seca se tritura en fracciones más o menos pequeñas, la yerba canchada se estaciona como mínimo nueve meses o un año en un bloque o bolsa. La molienda consiste en triturarla en un molino. Finalmente, el envasado se lleva a cabo en paquetes herméticos con papeles especiales para mantener las características del producto.

Hace poco que participan en la Expo del Ministerio de Agricultura y Ganadería en San Lorenzo, y comentan que han recibido mucho interés de la gente. Los alumnos se encuentran muy entusiasmados con el emprendimiento, puesto que a la vez demuestran que son capaces de realizar productos de calidad a base de esfuerzo, desde Curuguaty, departamento de Canindeyú.

Dylan Sánchez (25), Rebeca Riquelme (17) y Jésica Mabel Álvarez (16)

Fuente: ABC.py

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