Cebá una vuelta de inglés y otra de español

Mate Club es un club de conversación que reúne a extranjeros y argentinos alrededor de la popular bebida criolla. ¿Idiomas con palito o sin palito?

Un bar con varias mesas y, en cada una de ellas, cuatro personas. No hay nada raro al pasar caminando y observar esa situación. Pero al detenerse, y prestar más atención, te das cuenta de un detalle: sentados en las cuatro sillas hay, dos extranjeros -que dominan el inglés- y dos argentinos (o latinos), con el español como lengua madre. Y así con cada mesa.

Además se perciben dos factores claves en el bar en cuestión. Que cada grupo de cuatro conversa, estrictamente, en tandas de 15 minutos -primero en español y luego en inglés- hasta completar un ciclo de 45 minutos. ¿Luego? Intercambian lugares con otras mesas. Y en cada una de ellas no falta un sello distintivo: el mate, patrimonio bien argento.

¿De qué se trata todo esto? Bienvenidos a Mate Club. “Es una propuesta de diálogo en donde los organizadores no intervenimos, sólo proponemos los temas de conversación que van desde los viajes, el amor, la argentinidad o el choque cultural que enfrenta un extranjero al llegar a nuestro país”, explica Nahuel Trípodi (29), uno de los creadores de este fenómeno con crecimiento entre los que buscan perfeccionar idiomas.

Este ingeniero agrónomo, junto a su amigo músico, Rodrigo de la Mano, gestaron la idea de espacios de conversación entre locales y extranjeros, pero lejos de la idea del speed date -o cita rápida- que se puso de moda años atrás. “Los que van de levante, que se olviden, esta es una actividad tranquila, libre de alcohol, relajado”, enfatiza Trípodi.

Las reuniones de Mate Club se realizan, originalmente, tres veces por semana a las 18:30. Pero, hasta mediados de febrero, sólo hay los martes en La Paz Arriba (Montevideo 421) y los sábados en El Quetzal (Guatemala 4516). A futuro, se sumará la reunión tradicional de los jueves (también a las 18:30) en el espacio de Palermo. “Sólo se cobra la merienda, que incluye mate, tostadas, manteca, mermelada y dulce de leche, en forma ilimitada. El valor es de 120 pesos por participante”, agrega Trípodi.

Allí, argentinos, norteamericanos, británicos, alemanes, franceses y hasta suecos, entre otras nacionalidades, se reúnen en estas charlas bilingües, mate de por medio. Es cómico ver cómo los extranjeros se las rebuscan con la bombilla, algunos revolviendo el mate con ella, y otros poniéndole algo de azúcar al mate u optan por cebarse infusiones más “lavaditas”.

Las mesas se reparten por orden de llegada al lugar, hasta ocupar las 70 plazas disponibles que, en los comienzos de Mate Club, no alcanzaban a ser 20 asistentes . Por eso, es difícil que te toquen los mismos compañeros del encuentro anterior. “Si venís durante un par de meses vas a ver varias caras nuevas porque los extranjeros, o vuelven a su país de origen, o siguen viaje por otras partes del mundo”, comenta el cofundador.

Uno de los habitués de Mate Club es Gabriel Oyuela, un ingeniero electrónico de 48 años y matero confeso, quien concurre una vez por semana a estas citas bilingües. A pesar que había leído muchos libros en inglés -por trabajo o estudio- él quería poder mantener una conversación telefónica o charla fluida en la lengua de Shakespeare. “Cambia mucho cuando no ves el lenguaje corporal de la otra persona. Debía romper el hielo con el idioma”, sostiene el hombre, quien también probó (sin resultados satisfactorios) muchos tutoriales de inglés en youtube.

La que también se animó a Mate Club fue Mariela Gigante (32), quien conoció este club de conversación buscando un lugar para poder “revivir” su oxidado inglés. “Estudié muchos años en Cambridge (Inglaterra) y luego hice el traductorado. Al trabajar en una empresa norteamericana utilizo el idioma a diario pero notaba como, año tras año, perdía vocabulario. Pienso que me faltaba tener charlas sobre temas del día a día, más cotidianos, y no tan técnicos”, comenta esta administradora de sistemas.

Por eso en Mate Club no solo se habla de trabajos o profesiones, no, también se abarca la temática de las vacaciones y temas más ríspidos como la política, religión, deportes (con el fútbol a la cabeza) y hasta el sexo. “No le escapamos a nada. Eso sí, la recomendación es tener una mínima base para comunicarse, el objetivo es obtener fluidez”, enfatiza Nahuel sobre estas reuniones que duran una hora y media y finalizan con juegos de competencia entre mesas.

Improvisar charlas en estas reuniones no es una cuestión de bandera o género. “Ganás velocidad mental ya que pensás lo que vas a decir en un idioma ajeno al tuyo”, confiesa Oyuela. “Hablar y hablar te hace sumar fluidez, pero casi que ni te das cuenta porque parece una merienda entre amigos”, agrega Mariela.

Pero no a solo los argentinos les deja huella este emprendimiento. También hay extranjeros que adoptaron a Mate Club como un estilo de vida. Tal es el caso de dos nativos de Portland, Estados Unidos, Heather (40), una profe de inglés que plantó bandera en Argentina y Evan (24), quien aterrizó aquí, por un intercambio laboral.

Es más, hoy él es uno de los que está al frente en cada reunión de bares como así también participa en Radio Matera (lunes de 19 a 21, por Antena Pueblo Radio), un ciclo radial bilingüe con el mismo formato de las mesas de Mate Club: dos conductores argentinos y dos estadounidenses.

 

Fuente: Clarín

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