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Andresito, el indio que fue gobernador, y su importancia en el Día Nacional del Mate en Argentina

El 30 de Noviembre pasado se conmemoró en Argentina el Día Nacional de nuestra querida infusión. Esto se celebra porque se cumple un nuevo aniversario del natalicio de Andrés Guacurarí, el indio mestizo que supo ser un líder militar que gobernó la provincia de Las Misiones, Argentina, donde instrumentó criterios administrativos y políticos de neto corte revolucionario, al punto de haber aplicado por primera vez en tierra latinoamericana un plan de reforma agraria.

Lamentablemente, tanto el comienzo como el fin de los días de Andresito, como era conocido tras haberse incorporado a las huestes de José Gervasio de Artigas, son etapas en la que la historia hace agua en lo que a precisiones refiere. Lo concreto es que vino al mundo un 30 de noviembre de 1778, aunque no está claro si lo hizo en Sao Borja, hoy territorio brasileño, o en la correntina localidad de Santo Tomé.

Quien hasta aquí fue el único gobernador indígena, estableció un férreo vínculo con Artigas que no solo destacó en Andresito sus valores como hombre y guerrero sino que también lo adoptó como hijo. A partir de entonces, si esa relación nacida en 1801 ya de por sí era sólida, se galvanizó con la mutua concepción del federalismo como eje de desarrollo de los pueblos sojuzgados.

Para diversos historiadores, la gesta libertadora de José de San Martín no hubiera tenido el éxito alcanzado en su marcha emancipadora hacia el Pacífico de no haber contenido hombres como Andresito las intenciones portuguesas de coronar terreno más allá del río Uruguay e, incluso, en la propia banda Oriental.

En 1811 Andresito y su ejército acompañaron al general Manuel Belgrano en la campaña al Paraguay pero la derrota sufrida por el creador de la bandera nacional lo llevó a vuelta con su padre adoptivo para fortalecer la causa federal. Así, Artigas lo nombró en 1815 comandante general de Las Misiones, un cargo equivalente al de gobernador.

En ese rol el indio mestizo a quien la historia argentina le ha dado injustamente la espalda, desplegó lo que hoy sería un “paquete” de medidas novedosas como abolir la servidumbre, eliminar símbolos de la dominación española, revitalizar el funcionamiento de los cabildos de los pueblos originarios y repartir tierras.

Pero hizo más: el indio gobernador, retraído y de poco hablar aunque se expresaba sin dificultades en su guaraní natal, el español, el portugués y el latín, fomentó la producción de la yerba mate, la instalación de hornos para cerámicos y la fabricación de pólvora.

Jamás le tembló la mano cuando tuvo que enfrentar al invasor portugués que al fin y al cabo le hizo pagar caro, como se verá, su osadía. Es que de chico se había visto forzado por el dominio lusitano a abandonar su tierra en Santo Tomé y encaminarse a la Banda Oriental donde empezó a ser reconocido por sus enemigos como “Artiguinhas, por su plena identificación con el “Karai guasú” (el más grande señor) tal como los guaraníes honraban a Artigas.

Como militar tuvo suerte diversa pero fue un guerrero distinto. Una de sus derrotas tras el sitio de Sao Borja fue por no haber atacado en el momento justo permitiendo que llegaran tropas portuguesas de refuerzo. ¿La razón fue que la población civil aun no se había autoevacuado.

Tiempo después terminó encarcelado y sufrió tormentos tales como ser obligado a caminar los casi 600 kilómetros que separan Sao Borja de Porto Alegre. Luego fue trasladado a otras cárceles y se estima que murió en la prisión de Isla Das Cobras, tras un enfrentamiento con otros presos.

Fuente: Diario Popular / Por: Sergio Tomaro

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